Hace escasos días se publicaba la noticia sobre la compra que CVS (cadena de farmacias estadounidense) hacia de Aetna, una aseguradora de salud, por 69 billones (americanos) de dólares, una operación que no ha pasado para nada desapercibida, en parte debido a las connotaciones altamente disruptivas que trae tras de sí, convertir las farmacias (puntos de distribución de medicamentos) en puntos de distribución de SERVICIOS y EXPERIENCIAS orientados a conservar y a cuidar la salud . Algo que tiene como objetivo mejorar la eficiencia y reducir el coste de los actuales tratamientos médicos, y es que estos que tienen ratios muy bajos de adherencia por parte de los pacientes, de hecho sólo 3 de cada 10 pacientes finalizan de forma exitosa el tratamiento después de 6 meses de haberle sido prescrito, incluso en tras casos de enfermedades graves.

Esta operación de produce sólo unos meses después de los rumores que apuntaban a que Amazon se está interesando por el sector de la distribución farmacéutica, algo que podría suponer una amenaza para los actuales modelos de farmacias. Es por ello que con esta compra CSV aspira a convertirse en una red de “micro centros de salud” que descentraliza y capilariza (en sus casi 10.000 farmacias en EEUU), los servicios que hasta ahora se prestaban únicamente en los hospitales / centros de salud, relacionados con principalmente con los tratamientos, y poder estar, así, más cerca del paciente,  tener más frecuencia de contacto, poder conocerle mejor, ganarse su confianza e influir positivamente en su comportamiento para que viva una vida más saludable, a la par que rentable para el modelo de negocio, ya que se reducen los costes por recaídas y readmisiones.

Esto hace que una serie de paradigmas que hasta se consideraban casi innmutables en el sector salud empiecen a ver la luz de la disrupción, llevándonos hacia escenarios en los que:

  • La medicina reactiva da paso a una medicina mucho más proactiva y cercana a la comunidades locales, ya que además pretende ofrecer experiencias y servicios relacionados con el bienestar, la nutrición, y la prevención en general, a precios mucho más accesibles, para poder así llegar a un mayor segmento de la población.
  • Existe una mayor integración de los datos y un mayor conocimiento de los pacientes, ya que se podrá hacer un seguimiento más frecuente de los pacientes,  y además se fomentará el uso de dispositivos domésticos que monitoricen la salud combinado con la mayor facilidad y variedad de servicios para hacerse revisiones en los casi 10.000 micro centros repartidos por todo el país, y todo ellos convenientemente conectados.
  • Supone una oportunidad para luchar de una formas más efectiva con las enfermedades crónicas, (de hecho, el 50% de los estadounidenses padece alguna, y suponen el 80% de los costes médicos del país), ya que el personal de las farmacias ya no serán meros dispensadores de medicamentos, sino que asesorarán para que los pacientes se administren los tratamientos de forma más efectiva.

Este combinación de una cadena de farmacias y una aseguradora de salud puede suponer una nueva dimensión desconocida hasta ahora de entender un sistema de salud, un sistema en el que la salud conectada puede encontrar un ecosistema favorables para desarrollarse en su máxima expresión. ¿estamos ante el inicio de la disrupción en el sector salud?

 

 

 

 

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